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06 marzo 2026, 01:28 AM | Actualizado | Chile
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Carolina Astudillo y Violeta Banda, co directoras de FESTMYD: «Esperamos darle un espacio a las personas y a las obras para encontrarse»

A cinco ediciones de su primera versión, el Festival de Cine de Mujeres y Diversidades (FESTMYD) ha logrado consolidarse como un espacio de encuentro y reflexión en torno al cine con perspectiva de género. Desde sus inicios, el festival ha crecido en diálogo con los territorios y con las comunidades que lo habitan, impulsando una programación que combina exhibición, formación y conversación, siempre con el foco puesto en visibilizar las miradas y procesos creativos de mujeres y diversidades de género en el panorama audiovisual chileno y latinoamericano.

Más que un evento, FESTMYD se ha convertido en un gesto colectivo: una manera de habitar el cine desde la empatía, la resistencia y la posibilidad de imaginar otros modos de crear y compartir imágenes.

En esta entrevista conversamos con dos personas claves en su realización. Carolina Astudillo, cineasta ovallina, productora, docente y gestora cultural. Es directora ejecutiva de Bartolo Films y a su vez co-directora y programadora de FESTMYD; y Violeta Banda, realizadora, productora y distribuidora independiente. Es directora ejecutiva de la casa productora La Bandada (Valparaíso) y presidenta de la Asociación Nosotras Audiovisuales NOA (2024-2025). A su vez co-directora y productora ejecutiva de FESTMYD.

Repasamos los aprendizajes y desafíos de esta quinta edición, marcada por una alta participación en sus líneas de competencia y por la expansión de las redes colaborativas que el proyecto ha tejido a lo largo del tiempo. Las respuestas revelan un trabajo sostenido, que entiende el cine como un ejercicio de memoria, de afecto y de transformación social.

– ¿Cómo describen la evolución del Festival de Cine de Mujeres y Diversidades en estas cinco ediciones?

«Sentimos que el festival se ha fortalecido en múltiples dimensiones: desde la curatoría, que en cada versión propone un eje temático específico, visibilizando obras y focalizando públicos, propiciando espacios de diálogo y reflexión en los distintos territorios donde trabajamos. El FESTMYD es un espacio de cocreación permanente, y desde ese espíritu ha profundizado su propósito de visibilizar y promover el cine con perspectiva de género. Reconocemos una evolución muy positiva. En esta quinta edición, se evidenció un aumento significativo en la convocatoria de ambas líneas de competencia, así como el surgimiento de una posible nueva línea futura dedicada a cortometrajes latinoamericanos, dada la alta participación. También la red que ha generado el proyecto se sigue extendiendo entre trabajadoras del audiovisual chilenas y latinoamericanas».

– Este año la convocatoria cerró el 31 de agosto. ¿Qué balance hacen de la cantidad y diversidad de obras recibidas?

«El balance de este año es súper positivo, estamos muy contentas con la cantidad de películas inscritas. Superó nuestras expectativas. 

Entre que se gestó la idea y se comenzó a concretar el proyecto sentíamos que el catastro de las realizaciones audiovisuales lideradas por mujeres y diversidades era de carácter más independiente, pero hoy vemos que hay una gran cantidad de obras, realizadas en múltiples contextos, que requieren espacios de exhibición. La competencia de largometrajes latinoamericanos fue donde más aumentó el número de inscripciones, por lo que nos gustaría tener los recursos para dar visibilidad a un número mayor de obras». 

 

– ¿Qué diferencia principal encuentran entre la Competencia de Largometraje Latinoamericano y la de Cortometrajes Regionales?

«Muchas veces el cortometraje se convierte en un formato de urgencia, debido a los costos de una realización, este formato se convierte en una obra más realizable. Con esto no queremos decir que el cortometraje es una obra de menor calidad, sino más bien nos da más libertad y espacio para experimentar. Es una escuela en sí, pero debido a los costos es una obra más realizable. Los largometrajes son un esfuerzo triple a nivel de recursos».

 

– ¿Cómo se relaciona FESTMYD con comunidades, organizaciones sociales y espacios educativos?

«Cada edición se diseña considerando las particularidades del territorio en que se realiza, fortaleciendo vínculos con agrupaciones locales y redes de mujeres y diversidades que impulsan la reflexión y la participación cultural. Nos relacionamos a partir de gestión territorial mediante visitas con las corporaciones culturales y oficinas de la mujer y de género de los territorios, y/o a través de los SLEP o corporaciones educacionales de las comunas, con el fin de llegar a públicos específicos y generar actividades nutridas de agentes del territorio. Es un trabajo de años, que se va agudizando mes a mes en la medida en que nos acercamos a las actividades en cada localidad».

 

– ¿Cómo entienden la noción de “cine con perspectiva de género” en el contexto latinoamericano actual?

«En el cine con perspectiva de género que hemos observado, dialogan diversas sensibilidades sobre temáticas que nos afectan como mujeres y diversidades, a raíz de la construcción social impuesta. Ya sea de una forma sutil y resiliente hasta una declaración de rabia, el cine nos habló de los cuerpos, de las identidades, de los derechos de las personas, del aborto, del colonialismo, de la destrucción de la tierra a manos del sistema patriarcal, nos habló de las sensibilidades violentas, de infancias, del amor y de la memoria, vigente permanece la necesidad de recordar, porque es una verdad latinoamericana cuando dicen que las feministas no olvidamos ningun golpe.

También entendemos la noción de un cine con perspectiva de género a raíz de la conformación de equipos creativos de trabajo con piso paritario, por eso es de gran importancia la amplia convocatoria que recibimos en esta versión».

 

– Este año se mantienen distinciones en dirección, guion, fotografía, arte, interpretación, entre otras. ¿Qué buscan destacar con este abanico de reconocimientos?

«Buscamos visibilizar que existen mujeres y diversidades que se especializan en áreas que históricamente se les ha confiado a las masculinidades, como por ejemplo el área técnica o incluso encabezar un proyecto de la mano de la dirección. Nos interesa convocar y visibilizar obras en que los equipos realizadores sean paritarios y no que solo “nos cuenten relatos de mujeres”. Que su diseño integral considere la perspectiva de género, que la mirada creadora en los diversos departamentos esté realizada por diversidades y mujeres». 

– ¿Qué esperan lograr con esta quinta edición y cómo proyectan el festival hacia los próximos años?

«En esta versión queremos hablar de cine, identidad y maternidad en los territorios, de lo que es ser trabajadora y criar, queremos generar un espacio en el que las mujeres y familias de las comunidades puedan hablar de sus experiencias, unidas por un momento a raíz de una película, hecha con el mismo cariño y precariedad con la que a veces se hace una familia. Esperamos darle un espacio a las personas y a las obras para encontrarse.  

Por el momento, pensamos una sexta versión en el cual haya encuentros de realizadoras y la comunidad con clases y películas que acompañen la experiencia durante la semana de competencias, y una 7ma versión en donde incluyamos una sección de animaciones nacionales e internacionales. Nos encanta el cine y la recepción que las personas tienen a las películas que programamos, esperamos que las condiciones políticas propicien el derecho de las personas a la cultura, para darle una continuidad estable a la labor que realizamos».

La 5º edición del Festival de Cine de Mujeres y Diversidades de Género se desarrollará hasta el 7 de noviembre. Puedes conocer más a través de su Instagram oficial.

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