Comercial | Escríbenos a:  CONTACTO@BITACORADECINE.CL
06 marzo 2026, 04:49 AM | Actualizado | Chile
Buscar...
El Brutalista

”El Brutalista” de Brady Corbet (2024): Cuando la arquitectura habla

«El Brutalista» (2024), tercer largometraje del director Brady Corbet, abarca 30 años en la vida de Lázlo Tóth (Adrien Brody), un arquitecto húngaro que huye a los Estados Unidos, cerca del final de la Segunda Guerra Mundial y termina consumido por el sueño americano. Con un ritmo vigoroso, el director presenta una historia que entrelaza de manera sublime la redención personal con la búsqueda de identidad.

La historia se divide en dos grandes segmentos que funcionan como la cara y la contracara de una misma realidad. El primer gran corte temporal se centra en su llegada. Tóth desembarca en tierras americanas solo, dejando a su esposa y sobrina en Hungría, con la promesa de reunirse con ellas. Con altos y bajos, el arquitecto experimenta desde la estabilidad de trabajar en un negocio familiar hasta sumergirse en las drogas y enfrentar la pobreza.

El encuentro con un mecenas millonario, Harrison Lee Van Buren (Guy Pearce), y la llegada de su prometida, Erzsébet Tóth (Felicity Jones), marcan el inicio de la segunda parte. Con la ilusión de llevar a cabo la obra más importante de su vida, Tóth se ve envuelto en un círculo de poder que le impide mirar más allá de su proyecto.

La realidad que parecía sólida comienza a desmoronarse cuando la amabilidad y adoración de Van Buren por Lázlo se transforma en un juego de sometimiento, dando paso a la anulación de su autonomía y dignidad.

La película se apoya en la dualidad para remarcar la desorientación del personaje: por un lado, la excitación en relación con lo nuevo, Estados Unidos como la tierra prometida donde todo es posible, un mundo de oportunidades que se abre ante Lázlo; por el otro, el recuerdo de lo que alguna vez fue, el arraigo a sus raíces, el peso de ser inmigrante en una nación que, pese a haberlo recibido con hospitalidad, no duda en oprimirlo.

En palabras del director: «El Brutalista» retrata el paso del fascismo a la crueldad del capitalismo estadounidense, el desprecio y la humillación, donde lo nuevo se presenta como una amenaza y un atentado contra el poder. Lázlo no solo tiene que cargar con las implicancias de sus raíces judías durante la Segunda Guerra Mundial, sino también con el sometimiento de la industria estadounidense.

Estos dos mundos convergen en una cuestión fundamental: la búsqueda de identidad. Al fin y al cabo, «El Brutalista» narra una historia de inmigración convertida en una epopeya personal. La película explora el significado de ser extranjero: el desarraigo, la no pertenencia, el desprecio de los demás y, sobre todo, el desprecio de uno mismo. El arquitecto buscará hacerse un lugar en una tierra donde es un desconocido, algo que también se refleja en su obra.

En este sentido, el brutalismo, como estilo arquitectónico y sustento de la película, encaja a la perfección: es un movimiento que exige sobriedad y aspereza, pero también es funcional y honesto, como el relato en sí. Es el grito de algo novedoso, desconocido, una nueva forma de reinterpretar la realidad.

La parábola arquitectónica

El arquitecto comunica a través de su obra. A lo largo de la historia, la arquitectura ha sido un sustento de la comunicación. A través de los edificios que nos rodean podemos entender la realidad de una sociedad, sus valores y costumbres. El brutalismo, como estilo arquitectónico, representa poder. Surge tanto como respuesta a la necesidad de reconstruir las ciudades tras la Segunda Guerra Mundial como de la búsqueda de una estética que refleje los avances tecnológicos y el cambio de era. Aunque en la mayoría de los casos se lo vincula al uso del hormigón, no se limita solo a su empleo, sino que su esencia está en la sinceridad material, en mostrar el material tal cual es, en su estado más puro.

Hay algo implícito en la arquitectura brutalista: la aspiración de crear monumentos, algo que trasciende al propio artista, que entra en diálogo con el pasado, sirviendo como recordatorio que perdura más allá de las vivencias personales. El brutalismo es una arquitectura muy ligada al sentimiento, a la creación de atmósferas. En la película, la arquitectura es un medio de escape que se entrelaza con la historia de dolor y lucha de Lazlo Toth, una persona que pretende dejar una huella no solo para ser recordado él, sino para mantener viva la memoria y difundir el genocidio del pueblo judío.

Si bien la arquitectura pretende ser el centro, esta se ve desplazada por una causa mayor: contar una historia de dolor y superación. Lo que hace única a “El Brutalista» es el uso de este recurso para enfatizar una época y la transformación del personaje.

Es imposible no reflexionar sobre cómo la película representa al arquitecto en su segunda parte: un hombre alienado por su trabajo, un artista incomprendido que vive por su obra. Paradójicamente, se presenta la decadencia personal junto con la construcción de su tan anhelado edificio/monumento. El deseo y la destrucción se muestran de manera simultánea. La necesidad histórica de reconstruir lo que la guerra ha devastado se fusiona con la reconstrucción de su propia vida.

“El Brutalista” entra en contacto estrechamente con «El Manantial» de Ayn Rand, una novela en la que el protagonista, un joven arquitecto, lucha y se enfrenta a las ideas establecidas y los prejuicios, en un contexto donde predomina la adoración de la tradición y la falta de originalidad. La obra refleja el triunfo del individualismo.

El factor monumental está presente en toda la película. Desde sus 215 minutos de duración, su banda sonora y la forma en que está filmada, todo acompaña la sensación de desorbitada magnitud. Las imágenes hablan por sí solas y son impactantes. El juego de perspectivas integra al espectador a la historia y lo convierte en testigo de los hechos. Por otro lado, el formato VistaVision aporta profundidad de campo, lo cual es esencial para que la arquitectura se convierta en un elemento de mayor relevancia en las escenas: es fondo, sustento y significado.

Con tres Oscars ganados, «El Brutalista» se consagró como una cinta imprescindible del 2024, tanto por su impacto visual como por la reversión de una historia que, aunque estamos acostumbrados a ver, nos sigue erizando la piel.

¡Revisa el trailer de «El Brutalista»!

Publica un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.