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06 marzo 2026, 01:32 AM | Actualizado | Chile
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Las cautivas

«Las Cautivas» de Natalia Maysundo (2022): Lo que nunca nos contaron de la Guerra del Pacífico

¿Es la identificación con un país un asunto cuantitativo? ¿Hay acaso un parámetro de “pureza” que se mide con una fórmula matemática que arroja cifras mayores y menores? Hay gente que se somete a una prueba de ascendencia, lo que responde a la humana curiosidad por saber de dónde venimos. Es que, conocer el origen guarda las promesas de entender por qué somos como somos y zanjar la necesidad de pertenencia. Son promesas que, en la práctica, cuesta sostener al constatar que la identidad no se establece con un test o certificado o decreto. Es un proceso más privado y volátil.

En “Las Cautivas” (2022) la identidad es un acto de resistencia, así como un proyecto en construcción que no termina de cuajar del todo. Aunque dispares, en ambos casos la problemática de la nacionalidad es coletazo de una guerra y, por lo mismo, una adquisición esquiva. Son las situaciones de una pareja y su bisnieta Natalia Maysundo, directora de la película, que se embarca en un viaje de autodescubrimiento donde comprender la experiencia de sus bisabuelos es imperativo.

El periplo nos lleva a descubrir la historia de Dimas e Isabel, una pareja de peruanos que habitaba suelo ariqueño cuando dicha ciudad transitaba el anexo a Chile como consecuencia de la Guerra del Pacífico. Sometidos a la violencia del ejército chileno que trataba a los peruanos como personas de segunda categoría, Dimas e Isabel vivían diariamente la presión de renunciar a su nacionalidad y “chilenizarse”. Pero ellos se rehusaron y terminaron regresando a Perú, tanto para escapar del ensañamiento como para declarar principios. Así fue como su acontecida experiencia derivó en una descendencia dividida entre un país y otro, fenómeno que cruzó generaciones hasta alcanzar a Natalia.

La narración de Natalia, profundamente interna y sensible, colabora con la puesta en escena de la obra de teatro “Tacna y Arica. El Juez” (1926) escrita por la activista peruana Dora Mayer, fundamentando un relato que es complementado con testimonios y archivo. De esta forma, el cuerpo del filme entrecruza elementos y lenguajes, entretejiendo ficción y no ficción. Es un juego que invita a presenciar la producción de una obra de teatro dentro de un documental reflexivo, incluyendo a los actores en instancias de audición. Al tiempo que ahondamos en la familia de la directora a través de su voz y la de su parentesco, aprendemos que estos momentos con los actores, donde ellos comunican a través de variados recursos de expresión, son un argumento más en este análisis de la memoria, el vínculo y el territorio frente al relato oficial.

Una parte importante del objetivo del filme es impugnar ese relato. En este caso, en torno a aquel conflicto bélico que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia por la explotación del salitre avanzada la segunda mitad del siglo XIX. Reducido a batallas, fechas, hitos, cifras, héroes, villanos, vencedores y perdedores, el recuento de la historia que se enseña a posteriori en las escuelas y que se instala en el conocimiento colectivo no suele aterrizarse ni abordarse desde un pensamiento crítico. Ante la falta de una perspectiva incisiva que cuestione las auténticas motivaciones y que se preocupe de las implicancias en el individuo, la cámara y el micrófono no solo panean hacia las víctimas invisibilizadas de la guerra en cuestión, sino también hacia el abanico de interpretaciones que han adoptado ciudadanos comunes.

El propósito final de «Las Cautivas» es denunciar cómo las secuelas de una guerra habitan en el corazón de una persona y su entorno, y como persisten como yerba mala. Concretamente, cómo los bisabuelos de la realizadora fueron despojados de casi todo, menos el alma, representada aquí por su imbatible amor a su patria. Más concretamente aún, la lucha de Isabel. Es que la cinta es sincera en la sororidad de su mirada. Natalia nació en un mundo que su bisabuela no pudo haber imaginado, y quizás su pasión patriótica difiere, pero en la pantalla grande ahí están las dos mujeres, espejo mutuo, encarando sus respectivas luchas. Es un trauma intergeneracional que, como tal, no desaparece. Solo muta.

Revisa el trailer de «Las Cautivas»

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