“Las Corrientes” de Milagros Mumenthaler (2025): Un cine sumergido
En su más reciente edición, el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar (FICVIÑA) presentó una de sus apuestas más destacadas: la coproducción suizo-argentina «Las corrientes» (2025). La película formó parte de la competencia iberoamericana de largometrajes de ficción.
Inspirada por una imagen o por una suerte de delirio nacido de las calles de Suiza, la directora y escritora Milagros Mumenthaler plantea en su tercer largometraje un relato sensorial e inmersivo. La película sigue los pasos de Lina (Isabel Aimé González Sola), quien, tras recibir un premio en Ginebra, siente el repentino impulso de deambular por distintos callejones de la ciudad hasta llegar a un puente del que —de forma instintiva y mecánica— se lanza.
Lo que a primera vista pareciera ser el clímax de un melodrama clásico es, en realidad, el catalizador de esta historia de misterio psicológico, que aborda las secuelas de aquel suceso en el diario vivir de la protagonista, una vez que vuelve a casa con su familia en Argentina.
Con una elegancia estética infalible, el guion de Mumenthaler revela capa por capa distintos pliegues de la vida que rodea a Lina, su relación matrimonial, sus amistades pasadas, su rol como madre y como hija. En una narración diluida en los elementos cinematográficos más fundamentales, Milagros esconde pequeños retazos de una historia de trauma y negación que nos absorbe como audiencia y nos hace reflejarnos en nuestros propios impulsos, decisiones y miedos reprimidos.
El estreno de «Las corrientes» en FICVIÑA tuvo también un cine-foro con la actriz Jazmín Carballo, que comentó brevemente sobre el rodaje y algunas indicaciones particulares que la directora tuvo al componer a los personajes. La actriz, que da vida a Amalia en la cinta, comentaba cómo Mumenthaler les planteaba el “pensar más”, quizás como una forma de evitar manierismos innecesarios o también para alinear la postura de cada intérprete con el estado de ánimo del personaje.
Aún con lo extraño de la indicación (en dirección de actores suelen ser mal vistas las indicaciones abstractas o poco concretas), luego del visionado resulta lógica la decisión considerando que los personajes son abordados desde un plano casi fantasmagórico, como cascarones rotos a la deriva del tiempo impulsados por la violencia de la marea. A nueve años de su anterior película (La idea de un lago, 2016) volvemos a pensar en los motivos acuáticos y aquel uso tan ingenioso de los tonos azulados para manifestar los duelos no resueltos y los daños intergeneracionales ocasionados por la dictadura argentina.
Ahora el agua se convierte de a poco en un símbolo poderoso de un mundo interior fragmentado, un mundo que progresa y muta con el pasar de las escenas gracias a un rigor técnico que solo es opacado por la intensidad poética que carga cada secuencia. Aún con los ecos a su cine anterior, esta autora total sigue experimentando y evolucionando en una filmografía repleta de maravillas (cabe mencionar también su ópera prima, la magnífica ‘Abrir puertas y ventanas’ de 2011).
Luego de una exitosa pasada por festivales en Europa y Norteamérica, «Las corrientes» selló su paso por FICVIÑA con el premio Universidad de Valparaíso a la mejor dirección y el premio de la crítica especializada.