Pablo Stoll, director de «El Tema del Verano»: “Que la risa sirva para contrabandear el horror y el absurdo en el cual estamos viviendo»
Escrito realizado por Santiago del Valle D.
El director uruguayo Pablo Stoll vuelve a la gran pantalla con «El Tema del Verano», película en la que el inconfundible humor absurdo y personajes cercanos que caracterizan las icónicas «25 Watts» (2001), «Whisky» (2004) e «Hiroshima» (2009), se instalan en medio de un apocalipsis zombie tan aletargado como el verano sudamericano.
Alrededor de diez años tardó la realización de este film, en coproducción entre Uruguay (Nadador Cine), Argentina (La Unión de los Ríos) y Chile (500 Cinema). Con las actuaciones de las argentinas Azul Fernández, Malena Villa, Débora Nishimoto, el chileno Agustín Silva, y el uruguayo Daniel Hendler; efectos especiales y guiños visuales que recuerdan a otros clásicos del género y un soundtrack pegajoso, la película tiene un tono pop recargado de humor negro.
Tuvo su estreno internacional en el Festival de Sitges 2024 y ganó el Premio a la Mejor Dirección en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre (BARS). Más adelante fue uno de las dos largometrajes chilenos seleccionados en la Competencia Oficial de la selección de Género en el actual 40 Festival Internacional de Cine en Guadalajara.
«El Tema del Verano» tiene su estreno en Chile de la mano de Centro Arte Alameda Distribución, con funciones en varias salas del país desde la primera semana de julio, y con la participación de Pablo Stoll, que estará presentando la cinta en varias ocasiones. A raíz de esto, pudimos conversar con el director, ahondando en detalles sobre su filmografía y su nueva película.
Zombies y comedia: las raíces de su inspiración
-¿Cómo nace la inquietud de crear zombies sudamericanos y abordarlos con este tono de comedia?
«La idea de hacer una película de zombies es vieja en mí, es de las primeras cosas que se me ocurrió escribir. Siempre tuve ganas de hacer algo de zombies. Estrictamente de muertos vivos, en la vena de George Romero y sobre todo de El regreso de los muertos vivos, de Dan O’Bannon, que ya es una comedia. Y más recientemente, las referencias más claras sería «Shaun of the Dead» (2004), la de Edgard Wright, que es claramente una comedia y es muy graciosa.
En este caso eran dos cosas, era Latinoamérica, pero además era en verano en Latinoamérica. Verano en Uruguay específicamente, donde hay cierta detención de todas las cosas que pasan a nivel del país e incluso de la política, y todo el mundo queda como sostenido durante dos meses y algo en el verano. Entonces era ¿qué pasaría si los zombies aparecen en el verano? Jugar un poco con esa idea de estar en el culo del mundo, entonces las cosas están pasando en otros lugares y de repente un día aparecen acá. Parece que no va a llegar, pero llega. Eso siempre estuvo en la idea original.
Después empezamos a vivir en esta especie de distopía que fue la pandemia, y Uruguay fue uno de los países en los cuales la pandemia llegó más tarde y el primer año fue bastante suave. Con Adrián Biniez, el guionista, preferimos aprovechar esa situación que hacer como que no hubiera existido nunca. Integramos la idea de la pandemia en el mundo del apocalipsis zombie, como dos etapas, están saliendo de la pandemia y hay algo más que se viene, y que mientras estaban distraídos con la pandemia no pudieron darse cuenta del todo de lo que estaba pasando, que era que los muertos no se morían».
-En tus películas los personajes, por tristes o cómicas que sean sus circunstancias, son abordados con cariño. ¿Se mantuvo esta mirada para tratar el apocalipsis?
«El abordaje de los personajes siempre trato que sea comprensivo con lo que les está pasando. Empático. No pararnos como guionistas o como realizadores por encima de ellos, sino con ellos y tratar de vivenciar juntos. Proponerle al espectador vivenciar juntos lo que les sucede y que traten de entenderlos en sus circunstancias. Siempre trato de tener eso en mente, de no engañarlos.
Esta película se trata de un grupo o de varios grupos de estafadores de que están ahí un poco en pugna, y que después van a tener una revelación, pero también la revelación la tiene todo el mundo. El hecho de que la película siga una vez que explota el apocalipsis zombie, implica quedarnos con ellos y quedarnos del lado de los zombies, que me parece la parte más interesante o que aporta al universo del muerto vivo cinematográfico, es esa coda que tiene la película: bueno, ahora que somos todos zombies, ¿cómo sigue la vida?»

Malena Villa, Azul Fernández y Débora Nishimoto en «El Tema del Verano», dirigida por Pablo Stoll.
-En medio del caos zombi, estos personajes buscan componer el tema del verano, se aprovechan de residencias artísticas y esquemas de criptomonedas. ¿Hay horror y comedia en lo absurdo de nuestras preocupaciones actuales?
«Yo creo que sí, que vivimos en un mundo de horror y absurdo, aunque no haya zombies todavía. O no haya muertos vivos todavía, zombies hay.
La idea un poco de estos estafadores era tratar de trabajarlos desde los lugares en los cuales están un poco las estafas en estos momentos, ¿no? Esa idea de que lo cripto es algo en lo que hay que estar, y que te puede salvar la vida ganándote un millón de dólares en 40 minutos. Este idea del mecenazgo artístico que también se deja estafar, más allá de que también puede ser incluso una propia estafa. Y el del Tema del Verano era como el personaje más trágico de la película, que es el que está ahí medio de prestado y que quiere tratar también de pegarla, de hacer un hit y lograr sonar en la radio y ganar su primer millón, como dice la canción esta espantosa.
Pero sí, vivimos rodeados del horror y lo absurdo y es un mundo muy difícil pero también los que tenemos el privilegio de no vivir en la guerra, ya sea la guerra real o la guerra simbólica, podemos darnos el lujo de mirar las cosas con un poco de distancia y reírnos, y tratar de, a través de esa risa, llegar al público y que esa risa sirva para contrabandear el horror y el absurdo en el cual estamos viviendo».
La selección del elenco
-¿Cómo nace y se configura este elenco internacional, con tres actrices argentinas y el actor chileno Agustín Silva?
«La película nació en Chile, en Chile se concretó el proyecto. Yo tenía esta idea y hablando con Florencia Larrea, la productora de la película, hace como diez años en un bar que creo que cerró, allí en Santiago, empezamos a fantasear sobre hacer una película de zombies en Latinoamérica. Siempre hubo un personaje chileno que a mí me causaba gracia y era la idea de armar una película con distintos países de la región, y usando el tema del verano justamente. En Uruguay el verano es bastante cosmopolita entonces está lleno de argentinos, chilenos, paraguayos además de los locales entonces era un poco como armar eso en ese verano, en esas playas uruguayas.
El grupo de chicas argentinas ladronas, esta especie de viudas negras, como se les llama, es una leyenda urbana bastante consistente, una leyenda urbana de verano, de zona de balnearios. Queríamos que el elenco de chicas fueran argentinas y además quedaran perdidas en un apocalipsis en otro país, nos gustaba que el personaje chileno fuera el que estaba ahí como a cargo de la casa y que nadie supiera de dónde salía y porqué estaba ahí.
A Agustín yo lo había conocido en la película de Alejandro Fernández Almendra, «Aquí no ha pasado nada» (2016), que me parece una película hermosa y él está muy bien en esa película. Siempre me pareció que podía ser un gran Tito, que este personaje que ya habíamos armado, y por suerte lo pudo hacer. Fue re lindo contar con él y su chilenismo que fue muy gracioso. Es un gran actor y un tipo súper talentoso».

Agustín Silva es parte del elenco en «El Tema del Verano».
Un repaso por su filmografía
–Durante tu visita a Chile también podremos ver 25 «Watts» y «Whisky» en distintas salas del país, ¿cómo ves estas películas conectando con las audiencias actuales?
«25 Watts» se filmó en febrero del año 2000, o sea que ya cumplió 25 años. «Whisky» es del año 2004, o sea el año pasado cumplió 20 años. Tanto en los 18 años de «25 Watts» como los 20 años de «Whisky» hicimos reestrenos acá en Uruguay, la película giró un poco por algunos otros países de Latinoamérica también y se reencontró con el público de mi generación, digamos.
«25 Watts» la veía siempre como una película muy generacional, pero a los 20 años o a los 18 años ya también estaban los hijos de ese público, algunos adolescentes que extrañamente se sintieron un poco identificados también. Mi experiencia más cercana con eso fue cuando la mostré en Colombia, en Bogotá. Yo estaba trabajando en una serie de televisión allá en Bogotá con adolescentes colombianos, más o menos entre 13 y 16 años. De casualidad fueron a ver la película porque se pasaba en la cineteca en esos días y estábamos ahí trabajando los ensayos de la serie.
Les gustó, se rieron, quedaron bastante identificados y me resultó bastante extraño que gente desde otro país, con una realidad completamente distinta, veinte años después, se identificaran con esa idea de la adolescencia tardía y el pelotudismo atómico. Creo que la película sigue funcionando, como que la boludez adolescente, pos-adolescente sigue existiendo, más allá de que haya ahora un montón de medios electŕonicos, tecnológicos y digitales que se supone que vienen a ocupar lugares como para no aburrirse. Creo que igual nos aburrimos y igual pensamos en porqué nos estamos aburriendo tanto si somos tan jóvenes y todo el mundo dice que tenemos toda la vida por delante.
Y en el caso de «Whisky», el año pasado se reestrenó acá en Uruguay. Pasó una cosa distinta, más allá de que la vio gente nueva que no la había visto, porque de repente sus padres se la habían recomendado, entonces no querían verla cuando tenían 17, entonces ahora que tienen 37 la vieron y la vieron desde otro lugar, desde un lugar mucho más comprometido con esas soledades que son muy adultas. Incluso con gente que trabajó en la película me pasó. Cuando hicimos la película yo tenía 29 años y había gente en el crew que tenía 22. Y ahora la vieron después, con hijos, con deudas, con seres queridos que ya no están, entonces la lectura es otra.
Sigue funcionando, los chistes siguen funcionando, para la gente que no la había visto nunca fue bastante interesante. Hice Q&A de casi todas las funciones y fue lindo reencontrarse con la película y que la gente se reencontrara con la película».
– ¿Y cómo ves la conexión entre estas películas y El Tema del Verano?
Creo que se relaciona con el tono, con la idea de la comedia dramática o la comedia en situaciones absurdas y con el reírnos de nosotros mismos en cualquier situación inclusive en el apocalipsis. Y me parece que hay como algo al respecto de lo que veníamos haciendo con Juan [Rebella], que yo lo seguí haciendo por mi lado con otras películas, de tratar de trabajar ese absurdo y ese tono de comedia que surge de ahí.
“El Tema del Verano” tendrá su estreno el día jueves 3 de julio y tendrá funciones en varias salas del país, incluyendo Sala K U. Mayor, Cinépolis La Reina, Centro Arte Alameda, Insomnia Teatro Condell (Valparaíso), Cine Arte Viña del Mar, Sala Latente (La Serena), Menos1 Cine (Puerto Varas), Casa del Arte Diego Rivera (Puerto Montt) y el Centro Cultural de Coyhaique.