
Fabien Pisani, director de Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés: “Él es un tipo que habla asumiendo su historia”
El documental “Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés” narra la historia del mítico cantautor cubano. Contar la historia de Pablo es hablar de la historia de Cuba; y más interesante aún, lo dirige su hijo, Fabien Pisani. Un artista apasionado al igual que su padre, Fabien ha continuado el legado del trovador, impulsando la cultura artística cubana con su revista digital, Zafra Media. Un punto de encuentro y de promoción para realizadores del país caribeño.
Por medio de material de archivo, tenemos un vistazo a las multitudes a las que hipnotizó con su voz y una mirada a los frutos de su activismo. Pablo estuvo fuertemente involucrado con su pueblo durante toda su carrera, su canción “La vida no vale nada” habla sobre la solidaridad y compromiso social debido a la violación a los DDHH que tomaban lugar tanto en su país como el resto de Latinoamérica.
Con Bitácora de cine tuvimos la oportunidad de hablar con el director Fabien Pisani sobre su nueva película en el contexto de los “Estrenos en RED 2026”, su historia, su carrera y el documental fueron algunos de los temas abordados.
– Fabien, imagino que debido a tu crianza siempre has sentido un vínculo especial con la música y has tenido presente su influencia política. Me gustaría hablar brevemente sobre tu largometraje, “En la caliente: Tales of a Reggaetón Warrior” (2024).
“Yo estudié música en Cuba, y mi familia natural, de alguna manera, son los músicos. Estudié en escuelas de arte, en conservatorios en La Habana y, sin embargo, las fiestas todas terminaban con todo el mundo bailando reggaetón. Entonces, todo empezó por el deseo de estar en Cuba, de inventarme algo para regresar. Yo sentía que había un quiebre generacional, entre la mía y la que venía detrás, que no creía en nada. Sentí que ahí había una película. Tratar de entender qué estaba pasando en ese momento en Cuba y que los personajes eran la juventud.”
Hubo un periodo en que “Tales of a Reggaetón Warrior” y “Para vivir…” se filmaban al mismo tiempo. Sobre Pablo Milanés, se podría decir en buen chileno que no se perdió ni una; formó parte de un cuarteto, protagonizó el filme “La primera carga al machete”, se codeó con Fidel Castro, se casó 5 veces, formó su propio grupo y se le puede atribuir la creación del movimiento musical, la nueva trova.
– El documental detalla la formación y pasión que forjaron la carrera de Pablo, pero también está enmarcado por el “presente”; la vida de ustedes en España donde puede recibir medicamentos que no se producen en Cuba y, está para él, un dolor profundo de no poder vivir sus últimos años en su tierra. En ese sentido, “Para vivir…” es una cuenta regresiva, incluso Pablo Milanés está consciente y señala: “no voy a alcanzar a ver la película finalizada” ¿Eso generó presión para ti como director?
“Uno se rehúsa completamente a creer que eso va a llegar. La mente juega sus trucos y uno es muy racional con relación a la muerte, más la de un ser querido, entonces yo pensaba que él iba… que no se iba a ir nunca. Estaba preocupado más bien por terminar la película, compartirla con él. Él estaba cada vez más frágil y hay cosas a las que ya no tenía la misma frescura, la misma elocuencia para hablar, por el mismo tema del tratamiento que tenía, que era muy fuerte.
Hubo COVID al medio, la pandemia, había que estar vacunado, todo el equipo de rodaje, él, los otros entrevistados en España, que todos tenían más o menos ochenta años. Subieron ese tipo de obstáculos que me crearon un poco de ansiedad, de poder terminar bien la película. Yo pensaba hacer una película sobre la vida, sobre…y ahí apareció el nombre, “Para Vivir”. A pesar de eso, a pesar de la enfermedad, a pesar de todos los contratiempos que tuvo en su vida, la pobreza, su raza, la incomprensión institucional, política en Cuba, sus problemas de salud, más de treinta operaciones, que fueron centrales en su vida.
En el documental habla sin resentimiento, vivir con alegría. La alegría de la gente que uno quiere y proveer también en ese sentido, crear ese círculo amoroso. Montones de amigos, esto de la casa abierta, era casi como una religión para él, un tipo muy fiel. En el caso de Cuba es interesante, porque el amor tiene una carga política. Un país que estamos peleados con nosotros mismos, con nuestra propia historia, que no asumimos nuestra propia historia, de ningún lado. Él es un tipo que habla asumiendo su historia; con un discurso musical poético, y también con una proyección donde cabe todo el mundo y eso es muy bonito, tiene esa grandeza y sí, es una gran persona.”
– En el documental hay un gran número de entrevistas con voces monumentales de la música; Silvio Rodríguez, Fito Páez, Joaquín Sabina, Chucho Valdez, Ana Belén y Omara Portuondo entre otros, de estos recuentos llenos de amor, ¿Cúal es la historia o anécdota que más te marcó al volver a conocerlo a través de sus amigos?
“La selección de los invitados era principalmente por la cercanía, la relación que ellos tenían, quería hablar de esa complicidad amorosa, afectiva. Eran hermanos, con la distancia y todo, pero eran hermanos. Tengo amigos, gente que trabajó en la Fundación Pablo Milanés, de los músicos que tocaron en su banda, me hablaban que era una bestia de trabajo, que trabajaba muchísimo. Yo de niño no me daba cuenta necesariamente, la casa está llena de gente todos los días, artistas, alcohol, música, entre y sale, las puertas abiertas. Nunca asimilé que era un tipo muy trabajador, y todo el mundo me hablaba que era extremadamente trabajador, que era muy disciplinado con las cosas que emprendía.
Lo que me viene a la mente es… Hay un cassette, lo empezamos filmando en Mini-DV, y hay un cassette que es como la mejor fiesta, con personajes que después ya no estaban, que habían muerto, y que se perdió. Me hizo mucha falta porque estaba él cocinando, sudando, todos los amigos, entrando, saliendo, él repartiendo con la punta del tenedor chicharrón a todo el mundo, y estaba muy gracioso ese día y estaba él como en todo su esplendor, y ese tape nunca lo encontraron. Se había perdido.”
– Pablo fue una figura artística gigante que tuvo cientos de hitos en Latinoamérica, pero con el pasar de los años hay ciertas cosas que quedan más en la memoria que otras, ¿Qué te provoca que exista un tipo de leyenda diluida sobre lo que ocurrió entre Pablo y Fidel Castro?
“Pablo Milanés nunca estuvo atraído por el poder, en Cuba, además de que había todos esos cruces, que se cuentan en la película. Estos dos personajes, él y Silvio, sobre todo, que se convierten en iconos de esa revolución. En una especie de matrimonio de conveniencia, como una complicidad que se crea, pero él nunca se sintió cómodo ahí. Él asume el rol que tuvo Fidel en su educación política, y después como su desengaño. Lo dice en la película, que siente que la revolución traicionó su propio proyecto y traicionó a sus ídolos. Él dice que él es revolucionario, que no era retórico. Que seguía creyendo en eso, aunque no creyó en lo que hizo la revolución con la libertad, y con sus hijos, con los jóvenes, como se cerró, y se malogró de alguna manera.
Él tenía una gran desconfianza del poder. Y quizás así lo siento porque crecí con él, entonces imagino que ese tipo de realidad, aspirar por el poder, es un lugar donde él no podía ser, no se sentía cómodo.”
– Para cerrar esta conversación; es sumamente importante el recorrido de esta película a lo largo de Latinoamérica por nuestra historia compartida, está el dolor generacional, pero también está la energía y vitalidad que nos caracterizan. La cultura da vigor; el mismo que caracterizaba a Pablo y su energía están presentes en el documental. En el espíritu de Red de Salas de Cine, que eligió “Para vivir” como uno de sus estrenos para distribuir al público chileno, ¿Qué película o cineasta chileno/a te gustaría destacar?
“Tengo alguien muy cercano que, además, asesoró la película. Es una amiga, una hermana y una persona con la que me gusta compartir mi trabajo. Andrea Chignoli, que es una gran editora. Siempre me sorprende, tiene una inteligencia muy particular (…) Desde hace quince años, ella ha sabido de la película y ha visto muchos cortes. Ella era la editora con la que yo había previsto hacerlo originalmente, al final no lo hizo, pero sí me acompañó.
Editó las primeras películas de Larraín y de (Andrés) Wood; “Tony Manero” o “No”. Todas las grandes películas de Larraín y “Machuca” y “Violeta se fue a los Cielos”. De los tres, cuatro, cinco grandes editores en Sudamérica ella es de los duros, o de las duras. Los chilenos son grandes poetas y grandes artistas.”
“Para vivir. El implacable tiempo de Pablo Milanés” llega a cines de la Red de Salas de Cine de Chile gracias a su programa “Estrenos en Red”, con funciones y cineforos en todo el país desde el 3 de septiembre. Puedes conocer más detalles de la cartelera en redsalasdecine.cl