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13 octubre 2026, 19:08 PM | Actualizado | Chile
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Raúl Camargo, director de FICValdivia: “La cultura se sigue viendo como un gasto y no como una inversión”

A punto del inicio de su edición número 33, el Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia) vuelve a presentarse como uno de los eventos cinematográficos más importantes de América Latina. La fiesta cinéfila, que se desarrollará desde el 12 hasta el 18 de octubre, presentará más de 200 obras provenientes de diversos países, manteniendo el espíritu comunitario y el fomento a la producción independiente que la ha caracterizado durante sus últimos años.

Desde 2014, Raúl Camargo se desempeña como director de FICValdivia, liderando las gestiones con simpatía y amor por la ciudad. Durante su periplo, le ha tocado ver distintas inquietudes artísticas, contingencias globales, generaciones de cineastas, tipos de públicos y transiciones digitales que han moldeado el festival. Raúl habló con Bitácora de Cine sobre cómo, aunque una de las virtudes del certamen es mantener lo que funciona, también cada año se distingue e implica cambios. Y 2026 ha sido un año de cambios para la cultura chilena, por mucho de que a FICValdivia no le afecten todavía.

– ¿Qué diferencia esta edición de FICValdivia de la del año pasado?

«La novedad es mantener lo mismo de siempre. Puede sonar como un contrasentido, pero el festival tiene una base programática y comunitaria de prestigio; un cariño que implica que lo fundamental es mantener lo que hemos venido sosteniendo con el tiempo.

A diferencia del año pasado, cuando se crearon las secciones Animamundi y Con Ánimo de Humor, ahora se mantiene el mismo programa. Más bien, las variaciones han ido a la experiencia cinematográfica con respecto a nuestras propias audiencias, sobre todo pensando en las personas mayores, que tienen un beneficio importante como la gratuidad, pero, dada la conmoción que genera el festival con sus filas para ingresar a las salas, ahora van a tener un acceso especial para que entrar de manera acotada. Además, habrá un porcentaje reservado del aforo de cada sala para adultos mayores. Está todo dispuesto para que sea la mejor fiesta posible».

– ¿En términos curatoriales, ¿cuáles son los pilares temáticos o formales de esta nueva edición?

«Hay algo relacionado con la Selección Oficial que también se mantiene. Las obras elegidas tienen una impronta en que el valor de producción, el presupuesto y el despliegue no están en juego o no son lo más importante. La idea de fondo es que muchas son producciones comunitarias; películas más pequeñas, si se quiere. Por ende, no tienen un gran linaje o no pertenecen a los grandes círculos de poder de la cinematografía internacional o nacional. Las cintas también defienden una idea del cine desde la vulnerabilidad. Esto es una marca constante que tiene la Selección Oficial.

Normalmente, dentro de las secciones independientes cada una tiene su propia especificidad y objetivo. También tenemos la sección Gala, que consiste en grandes muestras del cine contemporáneo. En total, se va haciendo un mix en la propuesta curatorial, pero el centro siempre tiene que ver con las obras que nosotros encontramos artísticamente potentes, sin importar su presupuesto y si son estrenadas previamente en Latinoamérica o no. Ese es uno de los grandes problemas de los festivales de cine: esta fiebre por dar películas nuevas cuando, en realidad, lo importante es que sean buenas películas».

Escenarios ineludibles

El proyecto de Ley de Presupuestos 2027 contempla un ajuste significativo en la partida del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con una disminución de 49 mil millones de pesos respecto a las cifras de este año. Al mismo tiempo, la agenda mundial incluye conflictos bélicos, políticas conservadoras restrictivas y avances tecnológicos apresurados. FICValdivia destaca por responder, a través de sus películas, a los eventos globales.

– El año pasado dijiste en una entrevista para Bitácora de Cine que “el festival tiene que estar a la altura de los debates ciudadanos y las contingencias que van sucediendo en el mundo”. ¿Este año hubo una decisión curatorial ligada a temas actuales, como el auge global de la ultraderecha, las guerras vigentes o, específicamente en Chile, los recortes estatales que están afectando el ecosistema cultural?

«En general no tenemos una idea previa con respecto a lo que se debe programar o no, aunque por supuesto que el festival ha tenido una línea muy clara. Por ejemplo, el año pasado organizamos según un diagnóstico hacia la cobardía que existió en los grandes festivales internacionales con respecto al genocidio en Palestina. Generamos una línea de trabajo constante en ese sentido, y este año eso se mantiene.

Se han empleado películas que tienen que ver con la realidad de Irán, un tema muy complejo porque, más allá de lo que está pasando entre ese país y Estados Unidos, también las artistas que retratan a través del cine lo que sucede en Irán están atravesadas por dificultades. No es solamente un tema de posicionarse a favor o en contra, porque es un régimen complejo con respecto a las libertades, pero también sufre una serie de afrentas internacionales. Sobre ese tema, hay dos cortometrajes en la sección Gala de cineastas que previamente han sido parte del certamen: Maryam Tafakory, que ha sido parte de cortometrajes en la sección Nuevos Caminos, y Bani Khoshnoudi, cuyo largometraje anterior fue exhibido en Gala el año pasado.

El caso chileno es más complejo, porque el tema de los recortes no necesariamente se va a ver reflejado en las producciones nacionales de este año. Las películas que privilegiamos a nivel nacional tienen que ver justamente con un trabajo familiar, comunitario; con esa intimidad que se logra con películas de bajo presupuesto. Probablemente, en un periodo próximo, el cine se incline mucho más hacia la realidad local por lo que está sucediendo en Chile y el mundo, pero no en este año. Es posible que las películas sobre la brecha que se está produciendo con respecto a discursos de reacción sean las del festival de 2027 o 2028″.

– ¿FICValdivia se ha visto afectado por estas políticas públicas?

«Por el momento, no. Pero claro, el tema del presupuesto para 2027 va más allá sobre si va a tocar o no el festival. El punto de la problemática es que puede ser que las instancias más “fuertes”, como la nuestra, no sean afectadas, pero todo el entorno cultural sí.

Ahora se está trabajando con los mismos recursos de los últimos años, que tienen como fuentes principales de financiamiento estatal al Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, la Municipalidad de Valdivia y el Gobierno Regional de Los Ríos. Ya se ha ido señalando que los presupuestos desde el gobierno central hacia municipalidades y gobiernos regionales también van a ser reducidos, por lo tanto, podría haber algún efecto en nuestro propio presupuesto.

Pero insisto, más allá de cómo nos pueda afectar a nosotros como festival, el punto de atención tiene que ver con lo que está sucediendo en cultura a nivel país. Cada peso recortado se ve como un ahorro, cuando lo que se recorta es fundamental para el desarrollo social y de los territorios. La cultura se sigue viendo como un gasto y no como una inversión. Existe la instalación de una suerte de dicotomía sobre elegir entre cultura o seguridad, cuando ambas son financiables y pueden ir perfectamente de la mano. No por financiar una se debe dejar de financiar la otra. Se va generando una incertidumbre que incide en el trabajo de instancias culturales como la nuestra».

Una Valdivia cambiante

Durante una semana, Valdivia se transforma en una gran sala de cine, donde los públicos se entremezclan con los cineastas. Ahí, las audiencias jóvenes marcan un rol crucial que ha evolucionado con los años.

– Has hablado varias veces sobre la importancia que el público joven y estudiantil tiene para FICValdivia. ¿Has percibido cambios en los intereses o inquietudes artísticas de los cineastas y asistentes juveniles que han ido al festival durante los últimos años? ¿La audiencia de este año es distinta a la de ediciones anteriores?

«Muchas personas que vienen como público al festival, desde una lógica estudiantil de enseñanza, luego pasan a presentar sus propias películas. Eso es algo muy potente. Como el festival defiende la idea de una selección que no se basa en el presupuesto de las obras, sino más bien en sus propuestas artísticas y políticas, las barreras de entrada son distintas.

A su vez, también hay distintos públicos más allá de la cinefilia. Algunos se expresan a nivel del cine más artístico y experimental. Otros vienen en busca de contenidos más ligados a la animación, el cine de culto o las comedias, que justamente responden a la creación en el pasado de secciones como Animamundi o Con Ánimo de Humor.

Simultáneamente, hay mucho público que habla de conciencia política y sigue con mucho interés esta suerte de “línea transversal descolonial” que tiene FICValdivia con respecto a, por ejemplo, las luchas nacionales, los cines africanos o los cines de Latinoamérica y el Caribe, que muchas veces se dan en certámenes cinematográficos, pero rara vez se pueden expresar en pantalla grande en las mejores condiciones de imagen y sonido.

Al final, se genera una atmósfera afectiva en que cada quien arma su propio mapa, ruta o bitácora de películas, y luego se va socializando en el día a día cuando terminan las jornadas; las personas empiezan a conversar en los cafés y bares de la ciudad. Aquí claramente hay un porcentaje importante de público juvenil, asociado a la idea de que la juventud no es solo un rango etario».

– Trasladando la misma pregunta hacia la ciudad, ¿crees que la Valdivia cinéfila es la misma que la del año pasado?

«Como el festival es producido por el Centro Cultural de Promoción Cinematográfica de Valdivia, que tiene un accionar durante todo el año en la región de Los Ríos, cada vez hay más público local que participa del certamen. Por eso el FICValdivia es tan masivo: porque, en general, los festivales nacen con una impronta de ser realizados en ciudades más turísticas, fuera de las grandes urbes y más ligados hacia la industria cinematográfica que a los públicos locales. Entonces, los llenos absolutos del festival, que lo vuelven la instancia más masiva a nivel cinematográfico en Chile, tienen que ver con que viene muchísima gente de afuera, pero también participa mucha gente de la región. En una relación casi de cincuenta y cincuenta.

Al tener una cartelera cultural durante todo el año en la región, el Centro de Promoción Cinematográfica de Valdivia permite justamente que estas personas sientan que el festival no solo es un espectáculo que dura una semana, sino una entidad constante en que pueden ver películas durante varios meses. Eso se ha notado en los últimos años y es lo que justamente ha permitido que el festival siga creciendo a nivel de audiencia».

El 33° Festival Internacional de Cine de Valdivia (FICValdivia) se desarrollará desde el 12 al 18 de octubre. Puedes conocer más sobre el certamen valdiviano a través de sus redes sociales oficiales (Instagram y Facebook) como también en su sitio web.

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