“La cronología del agua” de Kristen Stewart (2025): Llagas en la piel
La actriz estadounidense Kristen Stewart debuta como directora con un tratamiento visceral y fogoso en “La cronología del agua”, adaptación del libro autobiográfico del mismo título, escrito por la exnadadora Lidia Yuknavitch. La película se estrenó en 2025 en el Festival Internacional de Cannes celebrado anualmente en Francia. Compitió, además, en una de las categorías más destacadas: Un Certain Regard, sección en la que triunfó la película chilena “La misteriosa mirada del flamenco”.
Lidia serpentea en una recolección de memorias tormentosas que se hilan a través de breves momentos de claridad: el agua. El libro indaga en los múltiples abusos y adicciones que han plagado su vida. Nadar proporciona un alivio momentáneo de la autodestrucción provocada por los traumas de un ambiente familiar disfuncional: un padre violador y una madre alcohólica.
“La cronología del agua” se regocija en lo incómodo, planteando su mirada desde lo prohibido. Todo lo que se predica y se categoriza como vulgo, Lidia lo ha experimentado. Ha disfrutado y aborrecido cada aspecto de su vida a través de su cuerpo. Su vida está dictada por una mezcla de deseo y dolor, hasta el punto de que le es imposible determinar dónde empieza uno y dónde termina el otro.
Stewart dirige con la osadía de una cineasta experimentada; oscila entre tonos emocionales, dejando que la tensión se filtre en cada etapa de la vida de su protagonista, con el peso emocional de sus decisiones cada vez más evidente.
Las ansias de dejar fluir su creatividad con un material tan vulnerable pueden costarle la conexión con el público en un par de ocasiones. La edición, acorde con una historia fragmentada, tira y afloja, pero carece de un ritmo específico; es frenética y pausada al mismo tiempo. Las tomas persisten, empapándose de incomodidad y de una honestidad que cohíbe. La cadencia sobreestimula al espectador, poniendo a prueba su paciencia al añadir capa tras capa de sufrimiento e incertidumbre. De todas maneras, Stewart no busca conformarse ni acomodarse al público; la película combate constantemente los límites de lo apropiado. El sexo no se esconde, se reconoce atentamente; cerca de la piel, siguiendo las gotas de sudor y las lágrimas de éxtasis. El agua, en todas sus facetas.
“La cronología del agua” es una bola de lana que el espectador debe desenmarañar junto a su protagonista. Existen movimientos en ese mar interior que, aunque parezcan insignificantes en su niñez, siguen repercutiendo veinte años después, rompiendo cada vez con más estruendo. El cuerpo recuerda el calor y su ausencia.
“La cronología del agua” de la directora Kristen Stewart llega a salas nacionales gracias a Centro Arte Alameda Distribución.