Centro Arte Alameda estrena un nuevo episodio de «Séptima Fila» sobre el presente del cine independiente
Cuando pensamos en los espacios que proyectan las películas que nos gusta ver, no muy seguido se nos viene a la cabeza que, detrás de cada función, hay un equipo entero —muchas veces numeroso— de personas levantando estos espacios. Y si hablamos de salas de circuito independiente, esta labor se vuelve aún más necesaria. Desde la resistencia y el trabajo minucioso y colaborativo, este cuarto capítulo de Séptima Fila reúne a cuatro directores de las salas independientes más relevantes de la ciudad de Santiago. Estos importantes rostros no solo fomentan el séptimo arte, sino que figuran como cabecillas de lugares que no son únicamente salas, sino verdaderos centros culturales.
Roser Fort, directora de Centro Arte Alameda; Catalina Marín, directora ejecutiva del Centro de Cine y Creación; Marcelo Morales, director de la Cineteca Nacional de Chile; y Alex Doll, director del Cine Arte Normandie, se reúnen en Séptima Fila para entablar una conversación interesante y bastante anecdótica en torno a los desafíos y grandes alegrías que les ha entregado ser parte de estos proyectos. La conversación aborda temáticas como la diferencia entre programar desde el circuito independiente y el circuito comercial, y destaca que no es posible pensar en una competencia entre ambos, sino entender y abrazar que las diferencias entre estos siempre serán abismales, y que regirse por una lógica competitiva puede desviar el foco de la riqueza cultural que el circuito independiente puede ofrecer.
«No vamos a crecer, pero nunca vamos a morir», comenta Alex Doll sobre esa misma problemática. Pensar que el circuito independiente puede crecer es también perder el foco de aquello en lo que realmente se centra este tipo de programación. Alex plantea que, aunque el avance de las tecnologías es una batalla innegable, la esencia del cine sigue viva. El Cine Arte Normandie ha logrado convocar a nuevos públicos gracias a la posibilidad de abrir su cartelera a nuevas formas de programación. Explica cómo los jóvenes se han adueñado, en cierto modo, de esta sala y cómo, gracias a esto, se han generado colaboraciones con públicos cada vez más jóvenes que han abierto nuevas miradas del cine independiente.
Con una experiencia similar ante las juventudes aparece el Centro de Cine y Creación. Catalina Marín señala cómo el público joven es una audiencia que se ha apropiado, en un buen sentido, del espacio. Al ser un centro cultural que cuenta con dos salas (un microcine y una sala de cine al aire libre), una cafetería y diversas oficinas, el lugar se ha convertido en un punto de encuentro donde se celebran distintas actividades en las que las juventudes participan de manera activa. Por esta razón, su cartelera y programación se han orientado en la misma línea. Dado que el centro cultural se ubica en un sector de barrio, se ha preocupado de hacer suyo ese contexto y de conectar cada vez más con la comunidad y con las distintas edades que la integran.
Es por eso que, dentro de los temas que se discuten en la conversación, adquiere particular importancia la profesionalización de las proyecciones y el mantenimiento de los espacios. Marcelo Morales se refiere a la relevancia del cine como acto colectivo y a cómo, tal como señala Alex, esa esencia se mantiene. Pero, para lograrlo, las salas deben adecuarse a las exigencias tecnológicas y así entregar una buena proyección. «Creo que esa esencia sigue totalmente viva y todas las salas acá presentes trabajan en esa lógica, de enriquecer esa experiencia. Desde el lado técnico, tenemos un cuidado más cinéfilo».
Roser Fort comenta que estos cambios tecnológicos vienen, sobre todo, del ánimo de ofrecer la mejor experiencia a las audiencias, pero que esto también parte de la programación de las distintas salas, y que ese es el primer paso de la formación de públicos. Señala que el punto de partida para llevar a cabo esta formación es la programación: «Nosotros siempre hemos hecho formación de público en las salas, ya por el hecho de nuestra programación. Pero, a medida que ha pasado el tiempo, al menos en el caso de Centro Arte Alameda, pudimos darle más metodología a esta formación de público».
Dentro de la conversación se tocaron varios temas interesantes para entender en profundidad cómo funciona este circuito, lo que abre una puerta de entrada para conocer mejor el engranaje y el trabajo que hay detrás de los espacios culturales en torno al cine. Esta charla se hace especialmente relevante, ya que las historias que diferencian y unen a estos espacios se expresan muchas veces a través de anécdotas, por lo que este capítulo es también un relato de la historia del circuito independiente.
Este cuarto capítulo de Séptima Fila ya se encuentra disponible en los canales oficiales de Centro Arte Alameda en YouTube y Spotify, donde cada mes se estrena un nuevo episodio con destacadas figuras del cine chileno para conversar sobre los distintos oficios, desafíos y experiencias que dan vida al quehacer cinematográfico. Esta iniciativa busca trasladar al formato digital una práctica que ha sido parte fundamental de Centro Arte Alameda desde sus inicios: generar espacios de encuentro, conversación y reflexión en torno al cine más allá de la proyección. El proyecto es financiado por el Fondo de Fomento Audiovisual, Convocatoria 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
¡Mira el capítulo 4 del podcast «Séptima Fila»!
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