“Después de la niebla” de Miriam Heard (2025): Un retrato íntimo de la infancia
Dirigida por Miriam Heard, “Después de la Niebla” se ambienta en el sur de Chile, durante el plebiscito de 1988. Nos adentramos en la cotidianidad de María (Ema Godoy), una niña de ocho años que vive junto a sus padres en una antigua casa frente al lago. Durante la semana, su padre (Mario Horton) la lleva a un internado en Osorno, donde se educa y se hospeda bajo el cuidado de su profesora Ruth (Heidrun Breier), inmigrante alemana. Cuando unos amigos de sus padres llegan de visita, María se siente desplazada. Los momentos memorables y enternecedores que había construido junto a su familia se esfuman. Esta pérdida comienza a provocarle un dolor silencioso que apenas alcanza a asimilar.
En un periodo complejo a nivel sociopolítico, en la cinta somos parte del diario vivir de una familia en el sur de Chile y el crecimiento de una niña que no comprende lo que sucede más allá de su propio presente. La película no ahonda en el contexto social de la época, sino que se centra principalmente en sus vivencias, alejada del ritmo de la ciudad y conectada con la tranquilidad de la naturaleza. Son tiempos oscuros para el país, pero luminosos para ella. María se baña en el lago cercano a su casa, disfruta de días soleados y comparte junto a su familia. En el internado, pasa gran parte de su tiempo junto a su amiga Daniela (Inés Martín). Inventan juegos, conversan sobre temas propiamente infantiles y da rienda suelta a su curiosidad entrometiéndose en la habitación de Ruth, siempre desde la inocencia.
Su realidad es completamente ajena a lo que sucede en el resto del país. Por esto, lo peor que le puede pasar es sentir la lejanía de sus padres, principalmente de su madre (Valentina Muhr), cuando comienza a ser consciente de que ya no es el centro de atención.
Cuando llegan los amigos de sus padres, desde Santiago, María escucha conversaciones y presencia momentos que sólo un adulto comprende, experimentando una soledad inédita. Miriam Heard retrata con sensibilidad la inocencia de la niñez, centrada en pequeños detalles y cargada de momentos contemplativos, ambiguos y nostálgicos. La puesta en escena, fotografía y atmósfera resalta costumbres de la época que realmente nos adentran en aquellos años. Volvemos a esos momentos donde debíamos mover una antena para poder ver la televisión, guardar objetos en cajas de lata, sentir el crujido de las tablas de madera al pisarlas y disfrutar, sin estímulos tecnológicos, de una tarde de verano. Los interiores, además, juegan un rol importante dentro de la historia. El uso de los espacios, ya sea el hogar o el internado, funciona como albergue de penurias, rupturas, desapegos, pero también de alegrías, nuevos descubrimientos y nuevas experiencias.
Luego de la visita, María vuelve a conectar emocionalmente con sus padres, aunque la relación se percibe distinta. “Después de la Niebla” no busca responder (salvo por una sutil escena) qué falló en el núcleo familiar más allá de la situación económica; grieta que, desde la perspectiva infantil, carece de peso. Ha vuelto a su zona de confort y con eso basta, por más que lo incomprensible a su percepción le genere un leve ruido.
Por otro lado, las interpretaciones son excepcionales. A su corta edad, Ema Godoy demuestra su increíble capacidad de interpretar a una niña de ocho años, teniendo catorce actualmente. Desde la gesticulación a la comunicación verbal, su papel protagónico se siente cuidadosamente estudiado y analizado, con todas las aristas que conforman la personalidad de María. De igual manera, Mario Horton y Valentina Muhr recalcan su vasta experiencia en la actuación con un rol que resalta las complejidades de la vida adulta, el matrimonio y la fragilidad de nuestras relaciones.
“Después de la Niebla” filma con sutileza los anhelos y preocupaciones de la infancia, donde este mundo inocente y carente de complejidades comienza a tornarse confuso y difícil de comprender luego de un acontecimiento que marca un hito, a nivel emocional, en nuestras vidas. Es una oda a la niñez, a su pureza y a su manera única de relacionarse. Nos invita a ser parte de una experiencia íntima de la protagonista que nadie más que ella, y nosotros, comprenderá. A su vez, permite reflexionar acerca de la manera de relacionarnos con la infancia, desde el modo en que dialogamos, actuamos y nos dirigimos hacia ellos, pues esto es un factor primordial en su desarrollo y entendimiento del mundo, del manejo de sus emociones y del afrontamiento de situaciones propias de la vida.
¡Revisa el trailer de «Después de la Niebla»!