«An Incomplete Calendar» (2026) de Sanaz Sohrabi: Más allá de los petrodólares
FICValdivia 2026 inauguró formalmente su programación con el documental iraní “An Incomplete Calendar” (2026), de la cineasta Sanaz Sohrabi. La película llenó la sala del Cine Club de la Universidad Austral. Tras la función, el público se quedó un rato a conversar y hacerle preguntas a la directora, oriunda de Teherán. Sohrabi pasará esta semana en Valdivia como parte del Jurado Oficial del certamen.
“An Incomplete Calendar” cierra la trilogía de Sohrabi sobre la extracción de petróleo en Asia Occidental y su rol simbólico. En esa línea, su nuevo ensayo documental es más directo que nunca. Muestra cómo el oro negro existe en el mundo moderno como símbolo de poder, propaganda y belicismo. Pero también revela que dio origen a alianzas, conexiones culturales e iniciativas de fraternidad global. Todo eso quedó opacado por la violencia de las grandes potencias que acechan el recurso.
Un vinilo olvidado y la otra historia de la OPEP
La película toma como punto de partida un vinilo olvidado de 1980: “Rhymes and Songs for OPEC” (Rimas y canciones para la OPEP). Lo grabó el Coro de Conciertos de la Universidad Central de Venezuela para celebrar el 20º aniversario de la organización. A partir de ese disco, Sohrabi conversa con especialistas y narra en off la historia de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). Además, explora su impacto más allá de la política petrolera.
¿Quién iba a pensar que Venezuela, Ecuador, Nigeria, Argelia, Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos intercambiaron canciones, revistas y cultura? Compartían, además, un afán de independencia que iba más allá del crudo.
Sohrabi construye su relato con fuentes audiovisuales, como material televisivo, canciones y videos. También recurre a archivos tangibles: revistas, fotografías, postales, cartas y otros productos culturales que circularon gracias a la OPEP. El filme se detiene especialmente en la historia de Irán, Arabia Saudita, Venezuela y África. Son países y un continente que parecen tener poco en común, pero todos forman parte del lamentable Proyecto Tercer Mundo. No es un detalle menor, sobre todo porque implica rencillas casi constantes con Estados Unidos y el Reino Unido.
Poco a poco aparecen matices interesantes de una organización que suele asociarse solo a la fijación del precio del petróleo. Su existencia se entiende como una lucha económica contra el nuevo colonialismo occidental, sediento de oro negro. Sin embargo, en “An Incomplete Calendar” aparece como un largo vínculo fraternal entre países en busca de independencia económica. Juntos compartieron canciones, pancartas y compañerismo. O, al menos, lo intentaron.
Un ritmo lento al servicio del tema
El documental tiene un ritmo lento y, por momentos, estático. Al sostenerse en imágenes, fotografías, revistas, textos, videos ocasionales y narración en off, puede sentirse denso y poco cinematográfico.
Sin embargo, esa misma apuesta por los objetos tangibles transmite una fraternidad que existió en la OPEP, pero ya no. Gracias a ella, como espectadores percibimos esos intercambios culturales como algo más que datos al aire o imágenes frías. Al ver cómo se hojean esas revistas y postales, asoman el trabajo, la pasión y la importancia detrás de cada pieza.
En una contraposición potente, lo tangible refleja el valor de la cultura. Aunque es intangible por esencia, ese valor es inmenso y nunca dejará de serlo. En ese sentido, la fuerza de “An Incomplete Calendar” recae en el tema que desarrolla y en los sueños políticos inconclusos que representa. Su peso no está en sus recursos formales ni en sus innovaciones cinematográficas.
Lo que la película no alcanzó a contar
Sohrabi explicó en el conversatorio posterior que la película le tomó cerca de seis años y que la terminó antes de 2026. Por eso no alcanzó a incluir algunos sucesos recientes. Emiratos Árabes Unidos, miembro de la OPEP desde 1967, se retiró de la organización y obligó a reajustes. Además, Venezuela cedió a Estados Unidos el control mayoritario de 17 yacimientos petrolíferos.
A eso se suma que Estados Unidos no forma parte de la OPEP, lo que ya genera dudas sobre la relevancia actual del organismo. Aun así, cuando Irak invadió Irán hace más de cuarenta años, la historia ya parecía inclinarse hacia un eje.
Más allá de si la OPEP sirve hoy para controlar la oferta y estabilizar el mercado, “An Incomplete Calendar” y Sohrabi dejan algo claro. Una potencia sin correa, que sigue golosa de petróleo aunque ya devoró un plato, solo hará que la historia se repita. Y el “tercer mundo” se seguirá sometiendo. Además, los intercambios culturales del pasado, por valiosos que hayan sido, quizás solo queden como ecos amistosos de una época imposible de recrear. Igual que los coros ochenteros de esos chicos de la Universidad Central de Venezuela.